La colaboración entre las cooperativas de trabajo y sindicatos a nivel de empresa para relanzar la competitividad

La empresa y los niveles locales son los que están más cerca de donde se produce la riqueza. Por lo tanto, es aquí dónde la innovación y la experimentación en la organización del trabajo y el crecimiento de la productividad pueden llevarse a cabo de manera más apropiada. Al mismo tiempo, estos son los niveles en los que la participación de los trabajadores es más importante, para así garantizar la concepción y puesta en práctica de estrategias de innovación exitosas.

Las cooperativas y los sindicatos en la dimensión colectiva

A pesar del descenso de los “relaciones a cuatro bandas” de carácter político, en varios países europeos, las tendencias recientes muestran un renovado interés por estrategias integradas de relevancia pública, que estén acordadas con las autoridades públicas e implementadas bajo su coordinación y orientación, así como que se pongan en marcha a través de la acción conjunta de los sindicatos y las organizaciones cooperativas. Se ocupan de muchos temas diferentes, tales como la creación y protección del empleo; la promoción de la carrera profesional; la mejora de los recursos, en particular los recursos humanos a nivel local; de programas establecidos para el suministro eficiente y sostenible de los servicios de interés general; etc. Su característica común es, sin embargo, el reconocimiento de las cooperativas de trabajo como agentes económicos y sociales valiosos.

Una serie de casos en los que algunas cooperativas juegan un papel positivo en la comunidad destacan sobre los demás:

  • En Italia, las organizaciones cooperativas y sindicales en la región de Emilia Romaña han acordado un conjunto de protocolos conjuntos que establecen normas para tener condiciones de trabajo dignas, y que abarcan sectores de trabajo intensivo, la licitación de contratos, formas ilegales de contratos de trabajo, la explotación y convenios colectivos que tienen condiciones de trabajo que son peores que las de los convenios colectivos nacionales. Para apoyar este planteamiento existen un diálogo nacional tripartito y observatorios regionales y provinciales de cooperativas.
  • También en Italia, Libera Terra, que establece cooperativas en propiedades confiscadas a la mafia, es un instrumento para la promoción de una cultura de la legalidad y el trabajo, que en el contexto regional sigue sin ser reconocida como un elemento clave de la sostenibilidad económica;
  • En el Reino Unido, Cooperatives UK y el Congreso de Sindicatos han establecido un proceso formal de diálogo que ha desarrollado estrategias integradas sobre temas como el desempleo a largo plazo, el abandono escolar y el desempleo juvenil, mediante la formación que prepare para la reestructuración y la innovación tecnológica.
  • En Francia, los sindicatos y el movimiento cooperativo han trabajado durante mucho tiempo juntos, especialmente en los niveles local y regional, en la creación de nuevas cooperativas. Esta colaboración es especialmente útil en los casos fallidos de sucesión de empresas. El plan nacional de reforma de 2014, incluye un capítulo sobre la Economía Social, que abarca la modernización del modelo cooperativo para facilitar la recuperación de empresas por parte de los trabajadores y trabajadoras.

Innovación para el crecimiento integrado: el relanzamiento de la competitividad al tiempo que se protegen los derechos

El trabajo de campo descubrió un complejo conjunto de cuestiones, tanto de larga data como de origen más reciente. Se requieren soluciones para fomentar el desarrollo socio-económico integrado. Estas soluciones tienen que cubrir las necesidades y los intereses de los grandes sectores del movimiento cooperativo, los sindicatos y de la comunidad, todo al mismo tiempo. Para que esto sea posible, es necesario preparar el terreno para un planteamiento de diálogo extenso e intenso, es decir, estructurado y adaptado. En primer lugar, es necesario identificar aquellos ámbitos multinivel donde es posible dar voz a todos los intereses colectivos e incluso públicos. Si la participación, el diálogo y el intercambio de información debe ser rentable, tiene que implicar a todas las partes: empresas cooperativas, sindicatos y autoridades públicas, así como a los trabajadores y trabajadoras. Es necesario poner a todos los agentes interesados en contacto unos con otros. El diálogo social y las relaciones laborales pueden ofrecer la metodología para tales enfoques innovadores. Por tanto, es útil hacer referencia al diálogo social tripartito, desarrollado a nivel nacional o local y, posiblemente, incluir otros grupos de representación de intereses, como asociaciones de ciudadanos y de usuarios y usuarias. En otro nivel, el diálogo social bipartito entre las cooperativas y los sindicatos parece más relevante, cumpliendo con las características típicas de las relaciones laborales, la negociación colectiva y las prácticas de participación de los trabajadores y trabajadoras. Se debe prestar particular atención a niveles de empresa/grupo/territorio y a las dimensiones apropiadas para hacer frente a las necesidades estratégicas y organizativas. En este caso, los métodos de negociación y participación deben aplicarse con un cierto grado de flexibilidad y adaptación, para dar cabida a la complejidad. “Integración frente a complejidad” es también el fundamento por el cual se analizan las buenas prácticas y por el que los niveles de acción se basan en herramientas de diálogo y participación adecuadas para esta tarea. Estas herramientas se elegirían en cada caso por los actores interesados y parecen combinar entre sí de una manera no tan esquemática, sino de una manera más bien integral. Los marcos para la acción analizados, a diferentes niveles, muestran un singular carácter común. Todos abordan los derechos de los trabajadores y trabajadoras y las condiciones de trabajo como características a integrar y fomentar dentro de las estrategias encaminadas a apoyar la competitividad de las empresas y aquellas que buscan sentar las bases para un crecimiento sostenible. En este escenario, la protección de los convenios colectivos se debe combinar con las necesidades estratégicas y organizativas típicas, por ejemplo, de las dimensiones sectorial y de empresa. La participación de los trabajadores y los sindicatos, así como las cuestiones relacionadas con la representación de intereses, están estrictamente relacionadas con dichas necesidades.

Las críticas a la relación entre los sindicatos y las cooperativas de trabajo

Existen una serie de preocupaciones y críticas que van dirigidas a la relación entre las cooperativas de trabajo y los sindicatos, a saber, que:

  • las cooperativas de trabajo pueden pagar salarios más bajos y establecer condiciones laborales peores que en otras empresas
  • las personas socias y no socias pueden tener derechos desiguales y ser tratados de manera desigual
  • las personas socias de la cooperativa pueden explotarse a sí mismas
  • no hay participación efectiva de los trabajadores y trabajadoras en la empresa
  • hay poco conocimiento pleno y libertad en la toma de decisiones

La “relación a cuatro bandas” entre sindicatos, cooperativas, autoridades públicas y partidos políticos que servía de apoyo (y que era más fuerte en Italia) se ha debilitado desde el comienzo de la década de los noventa. En un clima de globalización, escasez de crédito y austeridad del gasto público, las empresas han buscado mayor autonomía y las estrategias integradas entre cooperativas y autoridades públicas han disminuido. Las cooperativas han demostrado su capacidad de resiliencia y por lo general han mantenido los niveles de empleo anteriores a la crisis. Sin embargo, sobre todo en los sectores intensivos en trabajo y aquellos dependientes de contratos públicos, como la construcción y los servicios, algunas decisiones de reducción de costes se han hecho sin tener en cuenta estrategias alternativas innovadoras. Además, algunas cooperativas que se habían diversificado mas allá de su misión principal se han visto obligadas a replegarse. Esto ha dado lugar a problemas en materia de relaciones laborales.

La fragmentación de la representación y el esta establecimiento de normas laborales dignas

Una progresiva fragmentación de la representación de intereses en ambos lados ha socavado el diálogo social.Algunas reformas legales en distintos países han impuesto convenios colectivos de ámbito nacional más débiles, dañando los estándares mínimos que se habían establecido. En otros lugares los interlocutores sociales han acordado marcos de negociación que permiten una mayor flexibilidad.

En Italia y España, pequeños sindicatos “independientes” y organizaciones cooperativas de nueva creación han negociado convenios de empresa que podrían denominarse “piratas”, con estándares legales y económicos más bajos que los garantizados por los convenios nacionales sectoriales firmados por los sindicatos y las organizaciones cooperativas más representativos. Estos acuerdos “piratas” a veces se han traducido en una caída en los salarios de hasta un 35%.

También ha habido una ola de cancelaciones unilaterales por parte de los órganos de gestión de la cooperativa de convenios de empresa.

Igualmente existe un riesgo de que “falsas” cooperativas, establecidas exclusivamente para evitar el cumplimiento de los acuerdos de negociación colectiva y de las inspecciones de trabajo, alteren el mercado y proporcionen un terreno fértil para el trabajo informal, ilegal y sin protección.

La posición y las condiciones contractuales de las personas socias trabajadoras

Los sindicatos se han preocupado durante mucho tiempo de que las personas socias en las cooperativas de trabajo en actividades que producen márgenes escasos podrían auto-explotarse con el fin de mantener la empresa. Esta auto-explotación está prohibida por la normativa laboral en la mayoría de países de la UE: por ley las normas mínimas aplicables al personal por lo general se aplican también a las personas socias de las cooperativas. Sin embargo, hay excepciones. En España, por ejemplo, una persona socia es considerada como trabajador/a por cuenta propia, y las normas acordadas colectivamente no necesariamente han de aplicárseles. Otras preocupaciones y tensiones con los sindicatos asociadas a este tema están relacionadas con el riesgo de que algunas disposiciones legales permitan que los salarios de las personas socias se mantengan bajos, para así capitalizar su negocio. En Italia, las disposiciones legales también permiten excepciones al trato de las personas socias, según lo establecido en las normas de negociación colectiva, aunque en determinadas condiciones y si siguen procedimientos específicos. En el caso de la gestión de una crisis empresarial, por ejemplo, se permite la reducción de los salarios acordados, en virtud de la autonomía de las personas socias a la hora de tomar decisiones.

La protección de esta autonomía es sin duda importante, ya que la cogestión es una parte integral de la idea cooperativa. La pregunta clave es cómo hacer que sea real, y que se garantice que el ejercicio de dicha autonomía en la toma de decisiones no se dé por hecho. Estas observaciones se aplican a cooperativas de todos los tamaños.

Otra cuestión relevante es cómo garantizar que también están representados los intereses de las personas trabajadoras no socias.

 

Vias singulares en el dialogo social y la negociación colectiva con las cooperativas

Las investigaciones en los países seleccionados muestran que las relaciones laborales en las cooperativas tienden a replicar los modelos nacionales, pero con ciertas particularidades, siguiendo sus propios caminos.Esto ocurre sobre todo cuando las asociaciones cooperativas están bien establecidas y el sistema nacional les permite hacerlo.

En general, las organizaciones cooperativas pueden ser partícipes, aunque en diferentes grados, del diálogo tripartito con las instituciones públicas en los distintos niveles. Esto sucede con el fin de definir amplios escenarios de políticas y planes de acción para el bienestar social y económico (Italia).Además, en el diálogo bilateral, tienden a ejercer de manera autónoma las competencias que puedan surgir a partir de su reconocimiento como interlocutores sociales, mediante el desarrollo de sus propios acuerdos de negociación colectiva. En particular, esto ocurre en Italia, donde las organizaciones de cooperativas, interlocutores sociales a todos los efectos, negocian y firman convenios colectivos sectoriales nacionales diferentes de los que rigen para las empresas no cooperativas. Esta práctica también ha surgido en otros países, aunque en menor medida y de diferentes maneras, de acuerdo con las relaciones laborales nacionales y los sistemas de negociación existentes. Por otra parte, esta experiencia se refiere a sectores clave en los que las empresas cooperativas destacan como entidades económicas valiosas.

La negociación colectiva de las cooperativas también se caracteriza por la calidad de sus contenidos. En los últimos años, las disposiciones económicas y de salario han sido, en promedio, mayores que en otros tipos de empresas en el mismo sector empresarial. Incluso si los últimos desarrollos económicos y sectoriales han reducido las diferencias, sin embargo, las condiciones de trabajo medibles siguen siendo mejores a nivel global, aunque a veces por poco margen. Además, aún es posible conseguir mejoras gracias a la negociación territorial y a nivel de empresa.

En los cuatro países estudiados, las cooperativas parecen recurrir con frecuencia a los métodos participativos, tanto tripartitos como bilaterales. Este procedimiento está más formalizado en Italia, pero en los cuatro países, las diversas prácticas de información y consulta obligatoria del personal permiten la implicación de todos los trabajadores y trabajadoras, en beneficio sobre todo de las personas no socias que no tienen acceso a los órganos de decisión de la empresa. La implicación de la plantilla tiende a formalizarse con mayor frecuencia en los convenios de empresa.

Las relaciones entre los sindicatos y las cooperativas de trabajo: valores y métodos compartidos

TLos sindicatos y las organizaciones cooperativas han trabajado tradicionalmente en estrecha colaboración con los partidos políticos para asegurar los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Las principales organizaciones cooperativas consideran el trabajo como motor de la democracia, la libertad y la dignidad del individuo, de la inclusión social y la cohesión, de la legalidad y la seguridad y como un factor en el desarrollo tanto individual como colectivo.

La naturaleza del trabajo es la base sobre la que se construyen las cooperativas de trabajo. Ellas ponen a las personas en el centro de su preocupación, en su papel de personas trabajadoras, (y también, aunque no necesariamente) de socias de las cooperativas, así como en su papel de personas y de ciudadanos y ciudadanas, parte integrante de la comunidad. En las principales organizaciones cooperativas tradicionalmente establecidas, esta “atención a las personas” va sistemáticamente de la mano con la atención a los derechos. En particular,el foco de interés se centra en el derecho fundamental al trabajo y al trabajo decente, así como en el derecho de los trabajadores y trabajadoras a participar en las decisiones estratégicas y organizativas que a menudo determinan la realización concreta de esos mismos derechos. Prestan especial atención a hacer negocios de una manera coherente que permita avanzar tanto en metas sociales como colectivas.

Este es el conjunto de valores que caracteriza el modelo cooperativo genuino y refleja los principios inspiradores originales de dicho movimiento, fundamentado en las disposiciones legislativas y reglamentarias que rigen a las cooperativas. Por estos mismos valores, las organizaciones cooperativas “tradicionales” son reconocidas como interlocutores activos, como socios deseosos de poner en marcha un modelo de negocio destinado a proporcionar bienestar generalizado, basado en la democratización de la economía y en la equidad e igualdad en los procesos de gobernanza y la distribución de los recursos.

Este patrimonio de ideales compartidos parece tener un efecto positivo en las relaciones laborales. En las regiones con mayor concentración de cooperativas de trabajo, la tasa de sindicación, la cobertura de la negociación colectiva a nivel de empresa y el porcentaje de contratos de trabajo indefinidos son por lo general muy altos, mientras que hay un bajo grado de conflictividad. Las federaciones cooperativas desempeñan un papel clave en la preservación de tales características, aconsejando a sus empresas miembros en cuestiones tales como la preparación de los balances y el cumplimiento de la legislación cooperativa, fiscal y laboral, así como de los convenios colectivos existentes.

Sin embargo, estas características por sí solas no constituyen condiciones lo suficientemente sólidas como para llevar a cabo un intercambio real. Por el contrario, es más apropiado referirse a un “mero” uso de la forma corporativa de cooperativa en lugar de cooperación de acuerdo con su significado original.

 

Las cooperativas de trabajo llevan mucho tiempo participando activamente con los sindicatos en la búsqueda de objetivos comunes relacionados con el empleo, la innovación, la educación, la inclusión social, la igualdad y la sostenibilidad ambiental. Su pasado y valores comunes pueden facilitar una contribución conjunta, implicando también a autoridades públicas.

Sin embargo, todo esto puede suceder sólo si se cumplen ciertas condiciones metodológicas y elementales. Si bien la relación entre los sindicatos y las cooperativas de trabajo parece ser bastante estrecha, sin embargo, también se caracteriza por los problemas y preocupaciones que amenazan la colaboración y la consecución de resultados mutuos.

Esta sección indaga las condiciones necesarias para el éxito de una colaboración entre los dos movimientos, y se basa en una investigación original en cuatro países: Francia, Italia, España y el Reino Unido, llevada a cabo a través de un trabajo de documentación y entrevistas.

El dialogo social en la economía social

El sector cooperativo de consumo (300 cooperativas con € 31 mil millones de facturación anual) tiene un sistema bien establecido de diálogo social. La asociación de Empresarios y Empresarias de Cooperativas (CEA de sus siglas en inglés), incluye 13 cooperativas de minoristas y tiene acuerdos nacionales con los dos sindicatos, la Unión de Tiendas, Distribución y Afines (USDAW de sus siglas en inglés) y la Asociación Nacional de Directivos de Cooperativas (NACO de sus siglas en inglés), que cuentan con gran número de miembros entre las personas empleadas en cooperativas.

En las 500 cooperativas de trabajo, el papel de la negociación colectiva de los salarios y las condiciones se lleva a cabo en gran medida entre las personas socias en virtud de su pertenencia a la cooperativa. Sin embargo los sindicatos desempeñan un papel importante en algunos casos, en particular mediante la representación de empleados o empleadas en caso de litigio y en la prestación de asistencia técnica basada en las prácticas del sector en cuestión en temas como salud e higiene en el trabajo.Por el contrario, doscientas cincuenta empresas propiedad de los trabajadores y trabajadoras normalmente no practican el diálogo con los sindicatos.

Las 162.000 organizaciones de voluntariado activas emplean a 765.000 personas, 22% de las cuales están afiliadas a sindicatos. La sindicación está aumentando entre las plantillas amenazadas por la austeridad presupuestaria y la privatización de la prestación de servicios públicos.

A nivel nacional, el Congreso de Sindicatos y Cooperatives UK (la organización paraguas del cooperativismo en el Reino Unido) han firmado un conjunto de orientaciones sobre buenas prácticas en los servicios públicos, cooperativas y mutuas, que establece normas para la transferencia de servicios públicos a propiedad mutualizada. Se insta a que dicha transferencia deba ser aprobada por una votación de la plantilla y a que los sindicatos debe ser reconocidos y implicados.

Seis sindicatos del sector de Educación afiliados al Trade Union Congress (El Congreso de Sindicatos del Reino Unido, TUC) han firmado un acuerdo nacional con la Sociedad de Cooperativas de Enseñanza (Schools Cooperative Society) que fija normas para la gobernanza y las condiciones de trabajo en las 700 escuelas cooperativas.

Wales

Buenas prácticas

Wales Co-operative Centre

El Wales Co-operative Centre es la única organización de desarrollo cooperativo establecida por Sindicatos en el Reino Unido. Se abrió en 1982 y tiene un memorando de entendimiento de larga data con el TUC del País de Gales. El Centro apoya el desarrollo de nuevas y existentes empresas sociales. Ha apoyado numerosas recuperaciones de empresas, incluyendo la última mina subterránea de carbón del país, Tower Colliery. Tras el anuncio del cierre del yacimiento en 1994, éste fue comprado por 239 mineros que contribuyeron cada uno con € 9.600 de su finiquito hasta un coste total de 2,4 M €.La mina reabrió sus puertas en 1995 y continuó durante 13 años, hasta que finalmente cerró cuando las reservas de carbón se agotaron en 2008.

El diálogo social

El diálogo social no está bien estructurado en el Reino Unido, y las relaciones laborales se llevan a cabo abordando temas de manera individual y mediante una cierta confrontación.

El 34% de todos las personas empleadas en empresas con 10 o más de plantilla están afiliadas a un sindicato (62% en el sector público y el 22% en el sector privado). Tres cuartas partes de los centros de trabajo con personas sindicadas reconocen uno o varios sindicatos a la hora de negociar salarios y condiciones laborales de por lo menos algunas de las personas empleadas. El catorce por ciento de los lugares de trabajo con 10 o más empleados o empleadas tiene un comité consultivo conjunto y bilateral. Otro 25% de lugares de trabajo tiene un comité consultivo a un nivel más alto dentro de la organización.

La economía social

La Economía Social es más comúnmente conocida como “tercer sector” en Gran Bretaña. Incluye las comúnmente aceptadas “familias” de la Economía Social en el sentido europeo, organizaciones de voluntariado (asociaciones), cooperativas, mutualidades y fundaciones, junto a las “empresas sociales” de inversores de estilo más anglo-estadounidense. El gobierno define una empresa social como:

un negocio con objetivos primordialmente sociales cuyos excedentes se reinvierten principalmente para este fin en el negocio o en la comunidad, en lugar de estar impulsadas por la necesidad de maximizar los beneficios para las personas accionistas y propietarias.

Por tanto, se trata de una empresa con un objetivo social y distribución de beneficios limitada, pero en la que no se menciona la dimensión de la participación. La empresa social puede adoptar cualquier forma jurídica, pero está disponible el estatuto específico de Empresa de Interés Comunitario (CIC de sus siglas en inglés) para aquellas que pasen una prueba interés para la comunidad y tengan un límite en la cantidad dividendos a distribuir y un bloqueo en la distribución de activos.

La Economía Social emplea a aproximadamente el 6% de la población activa.

Hechos y cifras
  • cooperativas: 6000, 236.000 puestos de trabajo, 13,5 millones de personas socias, cifra de negocios anual de € 45 mil millones
  • mutualidades: 50, 50 000 puestos de trabajo
  • asociaciones: 870000, 1,3 millones de empleos
  • otras empresas sociales: 70.000, 974.000 puestos de trabajo. Incluye 9000 Empresas de Interés Comunitario.

El diálogo social en la economía social

Los salarios y las condiciones de trabajo en las empresas sociales no son muy diferentes de los del sector privado.

La relación entre los sindicatos y la Economía Social y las empresas sociales no está exenta de problemas. Esta situación se remonta a principios del siglo XIX, cuando se consideró que las cooperativas no formaban parte del movimiento obrero, y actitudes similares persisten hoy en día con respecto al nuevo movimiento cooperativo. Los sindicatos tienen dificultades para clasificar a las cooperativas de trabajo o para encontrar un papel dentro de las mismas, y muchas personas socias de estas cooperativas no ven los beneficios de la afiliación sindical. En 1998, a solicitud de las empresas de inserción (WISEs), KFO elaboró un convenio colectivo especial para este sector.

El diálogo social

En Suecia, el mercado laboral ha sido tradicionalmente regulado a través de convenios colectivos, el primero de los cuales fue firmado en 1938, en lugar de a través de legislación. Aunque se introdujeron muchas regulaciones después de un debate político en la década de 1970, muchos asuntos, tales como el salario mínimo, siguen sin estar regulados. El sistema de negociación colectiva cubre más del 80% de los empleados y empleadas en el sector privado, y el 88% del total. Los sindicatos han negociado muy buenas condiciones de trabajo en temas como el permiso parental.

Aproximadamente el 70% de la fuerza laboral está sindicada, pero la cifra está disminuyendo. Del mismo modo, aproximadamente el 90% de las empresas están en organizaciones representativas y por lo tanto están cubiertas por convenios colectivos. Los derechos de negociación están estipulados por ley y se privilegia a los sindicatos con un convenio de empresa. El derecho de huelga está muy centralizado. La legislación del mercado de trabajo es la misma para los tres sectores de la economía: privada, pública y social.

La Asociación de Empresas Cooperativas (KFO de sus siglas en sueco) tiene 3900 empresas afiliadas que emplean a 100.000 personas. Negocia los convenios colectivos a la medida tanto en temas salariales como en condiciones de trabajo con los sindicatos en nombre de sus empresas miembros. Su tarea principal es ayudar a sus miembros en las negociaciones y celebrar acuerdos en su nombre. Las negociaciones llevadas a cabo por KFO se pueden dividir en tres tipos: la negociación colectiva, negociaciones para regular la participación de los trabajadores y trabajadoras en la gestión y negociaciones para resolver disputas legales. Además de esto, KFO presta sus servicios en los asuntos que puedan surgir en la gestión diaria del personal en las empresas miembros.

En el sector privado, la negociación salarial a nivel nacional prácticamente ha dejado de existir, y la mayor parte de la negociación colectiva se lleva a cabo a nivel sectorial, aunque aún existe cierta coordinación nacional, así como un amplio margen para la variación a nivel de empresa / organización: alrededor del 90% de las personas empleadas tienen una parte de su salario determinado por las negociaciones a nivel local, y el 11% tienen todo su salario determinado localmente. Alrededor de sesenta sindicatos y cincuenta asociaciones empresariales están implicados en la negociación a este nivel.

La economía social

La definición de Economía Social es la realizada por un comité del gobierno sueco en 1999:

El concepto de economía social se refiere a aquellas actividades organizadas cuya finalidad sea la de servir a la comunidad, se construyan con valores democráticos, y sean independientes organizativamente del sector público. Llevan principalmente a cabo estas actividades sociales y económicas las asociaciones, cooperativas, fundaciones y grupos similares . El principal incentivo para la Economía Social es el bien público o de las personas socias de una asociación particular, no la ganancia económica.

Los principales tipos de organizaciones incluidas en la Economía Social son las cooperativas, las mutuas y el sector no lucrativo. Hay un pequeño pero creciente número de empresas sociales de inserción laboral (llamadas WISEs de sus siglas en inglés).

Las empresas sociales no tienen una forma jurídica específica y tienden a utilizar una de estas cuatro estructuras: la de asociación económica (cooperativa), asociación sin ánimo de lucro (responsabilidad ilimitada), sociedad de responsabilidad limitada (facilita la inversión financiera) y la de fundaciones (sin personas socias).

Hechos y cifras
  • total de empresas activas: 1,1 millones
  • cooperativas: 3900, 100 000 puestos de trabajo
  • empresas de la sociedad civil: 77.000, 120.000 puestos de trabajo, volumen de negocios anual de 13,6 millones de €
  • empresas de inserción laboral: 310, 9.500 empleos, de los cuales 3.000 pagados por la empresa. Sector en rápido crecimiento. Actividades:comercio, venta, cafeterías, catering, servicio doméstico, construcción y mantenimiento de edificios, jardinería, cuidado de perros, servicios ligados al estado del bienestar

El diálogo social en la economía social

Alrededor del 90% de los empleados y empleadas del sector privado en España tienen sus salarios y condiciones de trabajo establecidos a través de la negociación colectiva. Este sistema también se aplica a las sociedades laborales, aunque estas empresas no están representadas por separado. Las cooperativas de trabajo, por otra parte, no están cubiertas por los convenios colectivos, a pesar de que los utilizan como referencia. Aquí, los sindicatos sólo están involucrados en las negociaciones con respecto a los personas empleadas no socias.

A nivel empresarial, las estructuras de gobierno de las cooperativas se diferencian en cuanto a personas socias y personas trabajadoras no socias. La remuneración y las condiciones de las primeras son fijadas por ellas mismas. Las segundas eligen representante sindical como en cualquier otra empresa. Cuando el número de personas empleadas es suficientemente grande, se configura un Comité Social con las personas representantes del personal y de la cooperativa con el fin de permitir su participación en la junta directiva.

Las personas socias de las cooperativas no perciben un salario, sino un anticipo de los beneficios. Para quien trabaje a tiempo completo, será por lo menos equivalente al salario mínimo. Es más fácil de gestionar sistemas de retribución con igualdad de género en pequeñas cooperativas con estructuras de gestión más simples, mientras que las cooperativas más grandes tienden a tener diferencias salariales, aunque éstas son más estrechas y más igualitarias que en las empresas convencionales.

En las sociedades laborales,se pueden usar reglamentos internos para regular las relaciones entre la plantilla propietaria y la dirección.

spain

Buenas prácticas

El pacto por la economía social de la región de murcia

En Murcia, se firmó un Pacto Regional por la Economía Social para el período 2013-2015 entre el Gobierno regional y la organizaciones regionales de Cooperativas de trabajo asociado (UCOMUR), de sociedades laborales (AMUSAL), de cooperativas agrícolas (FECOAM y FECAMUR) y de cooperativas de enseñanza (UCOERM).Tiene como objetivo el fortalecimiento de las empresas y organizaciones de la Economía Social mediante el fomento de la creación de dichas empresas, el desarrollo de su competitividad y la promoción del empleo y la formación. Este pacto tiene la especificidad de ser bilateral entre el Gobierno regional y las organizaciones representativas de la economía social.

El diálogo social

La Economía Social en España está bien estructurada, siendo su organización representativa CEPES. Esta cuenta con 28 miembros, confederaciones y agrupaciones de empresas nacionales o regionales que representan a los distintos tipos de organizaciones. Juntas suman más de 200 organizaciones regionales de apoyo. Las cooperativas de trabajo están federadas en COCETA y las sociedades laborales en CONFESAL.

Los dos sindicatos principales son Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT).

Los sindicatos han tomado nota de la capacidad de resiliencia de la Economía Social y su capacidad de preservar puestos de trabajo durante la crisis económica actual y reconocen la importancia de dialogar con la misma sobre la manera de recuperarse de dicha crisis.

El movimiento cooperativo tiene lazos más fuertes con los sindicatos que los que tienen las sociedades laborales. Dentro de estas últimas, el diálogo social es visto como una forma mediante la cual la plantilla-propietaria puede llegar a acuerdos para garantizar la sostenibilidad de su empresa.

UGT ha negociado más de 4.500 convenios colectivos que benefician a alrededor de 11 millones de trabajadoras y trabajadores.

A nivel nacional, CONFESAL ha firmado convenios colectivos con CCOO y UGT. El primer acuerdo se firmó en el año 1997, y progresivamente se ha ido ampliando. Esto a su vez se replica en acuerdos regionales. Propone iniciativas para favorecer la participación de las personas trabajadoras y el desarrollo socio-económico, y para colaborar en la transferencia a la plantilla de las empresas que se enfrentan el cierre cuando su dueño o dueña se retira.

La economía social

La economía social se define por ley en 2011, como:

el conjunto de las actividades económicas y empresariales, que en el ámbito privado llevan a cabo aquellas entidades que, de conformidad con los principios recogidos a continuación, persiguen bien el interés colectivo de sus integrantes, bien el interés general económico o social, o ambos.

Sus principios rectores son la primacía de las personas y del fin social sobre el capital, la aplicación de los excedentes para el beneficio de sus miembros y del fin social, la solidaridad y la independencia.

Se compone de las empresas cooperativas de distinto tipo (incluidas las de trabajo asociado, consumo, vivienda, agrícolas, de servicios, marítimas, de crédito, de enseñanza, de salud, de seguros y de transporte), las sociedades laborales, las asociaciones, las fundaciones, las mutualidades, las empresas de inserción, los centros especiales de empleo y las sociedades agrarias de transformación.

Las Sociedades Laborales son una especificidad española: son empresas por acciones en las que los empleados y empleadas permanentes deben poseer la mayoría del capital social; ninguna persona socia puede ser propietaria de más de un tercio de las acciones; las horas trabajadas por la plantilla no socia con contratación indefinida no podrán superar el 15% de las horas trabajadas por las personas socias; y los socios y socias existentes tienen prioridad a la hora de la transferencia de acciones.

Hechos y cifras
  • Miembros de CEPES: 42000, volumen de negocios anual de € 145 mil millones (12% del PIB nacional)
  • cooperativas: 21.499, 287.000 empleos
  • sociedades laborales; 12.294, 67.000 empleos
  • mutualidades: 397, 1.350 empleos
  • empresas de inserción: 167, 4.500 empleos, de los cuales 2.400 en procesos de inserción
  • cofradías de pescadores: 219, 440 empleos
  • centros especiales de empleo (algunos con enclaves laborales): 490
  • asociaciones: 7086
  • fundaciones: 54
  • Empresas de Economía Social bajo otras formas jurídicas: 445

El diálogo social en la economía social

La falta de un órgano de representación dificulta un diálogo eficaz con el gobierno. El Grupo de Trabajo para Soluciones Sistémicas para la Economía Social permite la consulta entre los ministerios, las organizaciones de Economía Social y la Comisión Tripartita de Asuntos Sociales y Económicos (que reúne a empresas, sindicatos y gobierno).

Este grupo de trabajo ha elaborado una propuesta para establecer un registro de empresas sociales y una Cámara de Empresas Sociales, pero el gobierno aún no ha actuado en este sentido.

Las ideas relativas a la autogestión de los trabajadores y trabajadoras son recibidas con escepticismo. Los sindicatos apenas están empezando a darse cuenta de los valores comunes de los dos movimientos, y a ver el papel que los sindicatos

Poland

Buenas prácticas

Kieleckie Autobusy – una empresa municipal de autobuses recuperada

La compañía de transportes urbanos de Kielce (Miejskie Przedsiębiorstwo Komunikacji, MPK) fue privatizada en 2007. NSZZ Solidarnosc, el mayor sindicato de la empresa, organizó la compra por parte de la plantilla. Usando las contribuciones de los 470 empleados y empleadas de la compañía, junto con un préstamo bancario, la nueva compañía Kieleckie Autobusy (Autobuses Kielce) compró una participación del 55% de MPK por € 1,35 millones. La empresa propiedad de la plantilla invirtió € 19 millones en una nueva flota de autobuses. Hoy emplea a 614 personas, la mayor parte de sus 151 autobuses son nuevos y, por último, pero no por ello menos importante, no sólo sobrevivió, sino que es rentable y estable.

El diálogo social

El sector de la Economía Social está fragmentado por condición jurídica y no tiene organizaciones representativas unificadas. Los principales organismos federales son las uniones de auditoría para las cooperativas de trabajo (198 miembros), las 2. INFORMES DE PAÍS 22 23 cooperativas sociales (44 miembros) y ZAZs (41 miembros).El punto de partida más prometedor por lo que respecta al diálogo es la Conferencia Permanente de la Economía Social (SKES de sus siglas en polaco), fundada en 2004 y que reúne a once organizaciones clave que promueven la Economía Social.

Las empresas de economía social son, en promedio, muy pequeñas, con solo un puñado de puestos de trabajo cada una. El porcentaje de trabajadores y trabajadoras a tiempo parcial es probablemente el mismo que en la economía en general (7,6%), un dato mucho menor que en la UE en su conjunto (20%). Sin embargo, el porcentaje de contratos de duración determinada es superior a la media europea, con un 19%.Hay, pues, margen para un mayor nivel de organización laboral y para la negociación colectiva.

De acuerdo con el Código del Trabajo, sólo los sindicatos pueden participar en la negociación colectiva con las empresas, sin embargo sólo el 15% de la fuerza laboral está sindicada. Por este motivo hay menos de 8.500 acuerdos, incluidos los de empresa, centros de trabajo, multi-empresa y los convenios colectivos sectoriales; los cuales cubren alrededor de 1,8 a 2,0 millones de trabajadores y trabajadoras, osea menos del 13% de la fuerza laboral. Los sindicatos sólo están activos en las empresas medianas y grandes.

La economía social

La imagen pública de la Economía Social está desacreditada por su deformación bajo el comunismo, y hay un número considerable de “cooperativas solo de fachada” que en realidad son empresas con fines de lucro bajo otro nombre. Sin embargo en las últimas décadas ha surgido una “Nueva Economía Social” o simplemente “Nueva Economía”, basada en principios aceptados a nivel europeo.

Las empresas sociales toman las siguientes formas jurídicas: fundación, asociación, empresa sin fines de lucro, cooperativas sociales, cooperativa de trabajo, corporación cooperativa, CIS (Centrum Integracji Społecznej, Centro de Integración Social), ZAZ (Zakład Aktywności Zawodowej, Institución de Actividad Profesional) y NZOZ (Niepubliczny Zakład Opieki Zdrowotnej, institución “no-pública” de salud).

Hechos y cifras (a finales de 2013)
  • Asociaciones y fundaciones económicamente activas en el trabajo social, la activación laboral y el desarrollo: 630
  • cooperativas sociales: 750
  • Instituciones de Actividad Profesional (ZAZs): 70
  • Centros de Integración Social (CIS): 90
  • cooperativas centradas en el empleo: 881, 60 000 puestos de trabajo
  • NZOZs, corporaciones cooperativas, empresas sin ánimo de lucro, empresas de carácter social: cerca de 300
  • total estimado: 1,500, 3,000 empresas y 15.000-30.000 empleos. Creciendo rápidamente
  • (Nota: otras cooperativas: 9100, asociaciones y fundaciones económicamente activas: 4500)

El diálogo social en la economía social

Alrededor del 33% de la fuerza laboral italiana está sindicada, y la afiliación sindical es mayor en las cooperativas que la media, especialmente en aquellas regiones con mayor número de cooperativas de trabajo asociado (como Emilia Romaña y Toscana) y donde son históricamente parte de subculturas políticas específicas, vinculadas con el movimiento obrero.

Tanto las confederaciones cooperativas como sindicales se estructuran en federaciones sectoriales nacionales y locales para cada sector de actividad económica (agricultura e industria alimentaria, servicios, servicios sociales, etc.) y / o de acuerdo con el convenio colectivo de aplicación (por ejemplo: metal, alimentos, construcción, consumidores y comercio).

A nivel nacional existen cuatrocientos convenios sectoriales, incluidos trece en el sector cooperativo. Hay una tendencia a la descentralización y, además, el 40% de la fuerza de trabajo está cubierta por convenios sectoriales que permiten la negociación de ulteriores beneficios ligados a la productividad. Los sindicatos (CGIL, CISL y UIL) y federaciones de cooperativas (Confcooperative, Legacoop y AGCI) disfrutan de una relación muy positiva que reconoce la naturaleza específica de las cooperativas.

Las cooperativas participan en la gestión de fondos bilaterales que cubren lagunas en el sistema de bienestar estatal. Hay fondos para la formación profesional (Coopform), planes de pensiones complementarios (más de un fondo, principalmente Cooperlavoro) y el aprendizaje permanente (Foncoop).

italy

Buenas prácticas

Participación de los trabajadores en Formula Servizi

Formula Servizi es una cooperativa de trabajo con sede en Forlí, que proporciona una amplia gama de servicios a clientes privados, corporativos y del sector público. Con 1.900 empleados y empleadas, está clasificada entre las diez mejores compañías nacionales por tamaño y beneficios y ha alcanzado la posición 35ª en el Top 500 Companies European Growth de 2013.Para poder competir, la cooperativa:

  • ha reducido los residuos y el consumo de energía, y ha introducido el reciclaje;
  • ha organizado el trabajo con el fin de adaptarse a las circunstancias de una mano de obra mayoritariamente femenina: el tiempo de trabajo es flexible y personalizado, y las tareas se encuentran cerca de los hogares de las personas empleadas. Esto ha reducido el absentismo y ha incrementado la motivación;
  • ha invertido en I + D y nuevas tecnologías, por ejemplo, sus servicios de limpieza de hospitales no requieren uso de agua;
  • ha promovido el desarrollo profesional de su plantilla mediante la capacitación y mediante su participación en el diseño de la estrategia de la empresa;
  • ha promovido la participación de la plantilla mediante la celebración de concurridas asambleas generales locales por todo el país.

Muchos de las personas que forman la gerencia han trabajado previamente en los sindicatos. El alto nivel de participación del personal significa que la cooperativa se beneficia de la experiencia práctica y las ideas de sus empleados y empleadas para mejorar los métodos de trabajo y el desarrollo de nuevos servicios.

El diálogo social

La negociación colectiva cubre el 80% de la fuerza de trabajo, con tres sindicatos principales (CGIL, CISL y UIL).Por el lado de la representación empresarial, las cooperativas tienen sus propias asociaciones. Hay una fuerte propensión al diálogo social (concertación bipartita y tripartita) y un nivel comparativamente alto de conflictividad laboral.

El diálogo social y la negociación colectiva, en sus diferentes niveles, han sido herramientas clave para la promoción, la reforma y la transposición de políticas y prácticas en todos los ámbitos de la legislación laboral y la protección social.

La negociación colectiva, la representación de los trabajadores y trabajadoras, las huelgas, la participación y el salario mínimo, no están regulados por ley, sino a través de acuerdos colectivos autónomos (pactos sociales tripartitos y convenios colectivos bipartitos de alto nivel).

En los últimos años se han firmado una serie de acuerdos “pirata” a nivel de empresa y en el ámbito local entre asociaciones de pequeños empresarios y sindicatos que recortan los salarios hasta un 35% por debajo de los niveles incluidos en los convenios nacionales.

Un modelo mixto prevé representación de los trabajadores y trabajadoras en el lugar de trabajo, tanto a través de los consejos sindicales (Rappresentanze Sindacali aziendali, RSA) como, mucho más extendido, a través de las estructuras sindicales unitarias / comités de empresa (Rappresentanze Sindacali Unitarie, RSU), en establecimientos con más de 15 puestos de trabajo. El tipo RSU puede ser elegido por todos las personas trabajadoras, sean o no miembros del sindicato.

La economía social

La Economía Social abarca a las cooperativas, mutualidades, asociaciones y fundaciones. Las cooperativas sociales son una categoría especial de cooperativas de trabajadores que sirven tanto al interés general, como al interés de sus miembros. Son de dos tipos: las cooperativas sociales de tipo A gestionan servicios sociales y educativos, mientras que las de tipo B promueven la inserción laboral de personas desfavorecidas. Las empresas sociales fueron definidas por ley en 2005 como organizaciones privadas de cualquier forma jurídica (por ejemplo, asociaciones, fundaciones, cooperativas, empresas no cooperativas) que producen continuadamente productos y servicios para el beneficio de la comunidad y para ello llevan a cabo una actividad económica (que aporta más del 70% de la facturación).

El movimiento cooperativo está reconocido por la Constitución italiana y ha desarrollado tres fuertes estructuras federales con diferentes lealtades políticas. Estas tres corrientes se han combinado para crear una única alianza. Una característica clave de su organización es su agrupación en consorcios.

Las cooperativas han demostrado un crecimiento constante incluso a lo largo de la actual crisis financiera, con un aumento del empleo del 8% entre 2007 y 2011.

Hechos y cifras
  • cooperativas: 71000, 1,1 millones de puestos de trabajo, 12,2 personas socias, cifra de negocios anual de € 140 mil millones
  • asociaciones de promoción social: 140, 48.000 puestos de trabajo + 15000 personas voluntarias
  • organizaciones de voluntariado: 21.000, 867.000 puestos de trabajo + 826.000 personas voluntarias
  • ONGs: 240, 27.000 puestos de trabajo + 12 400 personas voluntarias
  • fundaciones: 4700, 156.000 puestos de trabajo + 46 000 personas voluntarias

El diálogo social en la economía social

Las 80.000 empresas de la Economía Social se organizan en tres federaciones: la UDES (que representa a 60,000 y 800.000 empleos en 13 sectores), la UNIFED (que abarca el sector de la salud) y el GEMA (para las aseguradoras).

Un diálogo social transversal en la Economía Social se lleva a cabo a través de la UDES, la Unión de Empresarios y Empresarias de la Economía Social y Solidaria (anteriormente USGERES), que en 2001 creó un Grupo de Diálogo Social (GDS).Esto ha dado lugar a la firma de los convenios colectivos nacionales con cinco sindicatos (CFDT, CFE-CGC, CFTC, CGT y CGT-FO), que se utilizan como base para los acuerdos sectoriales. Las disposiciones relativas a la formación profesional superan el mínimo legal.

El GDS inicia consultas, emite recomendaciones, y prepara para la negociación de acuerdos marco a lo largo y ancho de la economía social. En los últimos años, sus debates han ayudado a desarrollar una visión conjunta sobre temas como la igualdad, la discriminación, la seguridad e higiene en el trabajo, la inserción laboral y el empleo juvenil, así como a compartir información sobre el diálogo social europeo y los servicios sociales de interés general. Para 2013-2014, el plan de trabajo incluye los temas de la igualdad de género y la protección social.

El diálogo social sectorial en la economía social gira en torno a los comités conjuntos nacionales en materia de negociación, conciliación, interpretación y validación, y de empleo y formación. Los convenios colectivos a veces prevén una comisión de seguimiento del plan de pensiones o del plan de salud complementario o un comité nacional de apelaciones en materia de categorías profesionales.

El diálogo social local es diferente, ya que está basado en proyectos y vinculado a necesidades locales específicas. No establece normas, implica a una multiplicidad de actores, y se centra en la aplicación de las disposiciones nacionales, y su adaptación a las circunstancias, los públicos y los proyectos locales.France 3

Buenas prácticas

Las empresas recuperadas de Helio Corbeil y Fontanille

Los sindicatos CGT y CFDT ayudaron al éxito de dos empresas recuperadas por sus trabajadores en la región de Haute-Loire, la imprenta Helio Corbeil y la empresa de encajes Fontanille. Para rescatar a las empresas de la quiebra, la plantilla invirtió su indemnización por despido y las prestaciones por desempleo para capitalizar dos nuevas cooperativas.
En colaboración con la federación de cooperativas de trabajo CGSCOP, los sindicatos ayudaron a elaborar planes de negocio sostenibles a largo plazo. Su contribución más valiosa fue la introducción de la gestión participativa. La formación para convertirse en socio o socia de la cooperativa ha sido una alta prioridad, especialmente en Helio Corbeil, donde se necesitan 18 meses de formación para que una persona sea admitida como socia. Todas las personas trabajadores en las nuevas cooperativas son socias y están sindicadas. Las condiciones de trabajo de las empresas anteriores se han mantenido, mientras que los procesos de producción son ahora más flexibles y eficaces.

El diálogo social

Francia tiene un sistema muy bien estructurado de diálogo social en los distintos niveles: multisectorial, sectorial, a nivel de empresa y local (que puede ser sectorial o multisectorial).

No hay una normativa especial para el diálogo social en la Economía Social, y se aplica el sistema general. El ochenta por ciento de las empresas sociales tienen menos de 10 personas empleadas, por lo que no tienen convenios específicos, y aplican el convenio colectivo nacional (CCN) correspondiente a su sector. En la mayoría de los CCN de la Economía Social se prevé la financiación de comisiones mixtas (también llamado paritarisme en francés).

La economía social

La “Economía Social y Solidaria” (ESS) incluye a las cooperativas, mutualidades, asociaciones y fundaciones. También hay algunas empresas sociales que utilizan otras formas, incluyendo grandes empresas como Grupo SOS, que es propiedad de tres asociaciones, y cuenta con 330 empresas que emplean a 11.000 personas.

Una empresa se considera parte de la Economía Social si incorpora los principios de la misma en sus estatutos, es decir, membresía basada en las personas no en el capital, solidaridad entre los miembros, gobernanza democrática, distribución de beneficios cero o limitada, indivisibilidad de los activos e independencia de los poderes públicos.

Hechos y cifras
  • cooperativas: 26,000, 306.000 empleos, más de 22 millones de personas asociadas, volumen de negocios anual de € 288 mil millones
  • mutuas: 7000, 126 000 puestos de trabajo, 40 millones de personas asociadas, volumen de negocios anual de € 42 mil millones
  • asociaciones: 189000, 1,8 millones de puestos de trabajo, 16 millones de personas asociadas
  • fundaciones: 1.300, 68.000 puestos de trabajo

El diálogo social en la economía social

Los socios y socias de las cooperativas no son vistos como personas trabajadoras sino como personas propietarias-trabajadoras, y por tanto pueden no estar sujetas a la sindicación, tampoco lo están a la negociación y los convenios colectivos. Están representadas por las cooperativas que los emplean.

El Código del Trabajo obliga a las empresas a proporcionar a los representantes de los trabajadores información sobre la misma, y establece un procedimiento de consulta y diálogo.

Aunque cinco organizaciones de empresarias sociales se sientan en el Consejo Económico y Social, este tipo de empresas no son consideradas como suficientemente diferentes como para reconocerles como un actor singular en el diálogo social. bulgaria

Buenas prácticas

Feria europea de empresas y cooperativas en la economía social

La Feria Europea tiene como objetivo promover la inclusión activa de las personas con discapacidad, y contrarrestar las actitudes negativas de las empresas. Lo hace mediante la presentación de los productos elaborados por las personas con discapacidad en el mayor recinto ferial de Bulgaria en Plovdiv. Se ha celebrado anualmente desde 2012, y atrae a alrededor de 80 empresas sociales de unos nueve países. Nada menos que 30.000 personas asistieron al evento de 2013, que se ha convertido en un evento internacional que incluye una conferencia y una mesa redonda, así como la feria.

El diálogo social

Bulgaria cuenta con un marco legal e institucional de interlocución social que funciona en todos los niveles. Se lleva a cabo de manera tripartita y bipartita. A nivel nacional, el Consejo Nacional para la Cooperación Tripartita reúne a las organizaciones empresariales, los sindicatos y el gobierno. Existen consejos similares a nivel sectorial y municipal. Abordan el ámbito del empleo, los seguros y las condiciones de vida.

Hay cuatro niveles de negociación colectiva y los convenios colectivos pueden ser celebrados por las empresas, ramas de actividad, sectores económicos y municipios.

El Consejo Económico y Social se creó en 2003 para actuar como una institución cuyo objetivo era llevar a cabo un diálogo social más amplio, incluyendo a representantes de la sociedad civil organizada, así como organizaciones empresarial y los sindicatos. No incluye a representantes de los gobiernos, y actúa como órgano consultivo independiente.

La economía social

Las cooperativas han existido en Bulgaria desde hace 120 años. Aunque el marco jurídico general es favorable a las empresas cuyo objetivo principal no es obtener beneficios, no existe una definición legal de empresa social. Las empresas sociales se rigen por un complejo conjunto de regulaciones en materia de comercio, cooperativas, organizaciones sin fines de lucro, integración de las personas con discapacidad, promoción del empleo, asistencia social, PYME, artesanía, cultura y del impuesto de sociedades. Las empresas sociales no son reconocidas en las estadísticas oficiales.

El sector de la Economía Social comprende a las ONGs que prestan servicios sociales y formación, junto a las cooperativas de personas con discapacidad. Sus principales actividades son la provisión de servicios de salud, sociales y educativos y el empleo de personas con discapacidad y desempleadas.

El principal órgano de representación de la Economía Social es la Unión Nacional de Cooperativas de Trabajo y Producción (NUWPC), que cuenta con unas 30 empresas miembros que emplean a 1.180 personas con diferentes grados de discapacidad. Producen ropa, juguetes, suvenires y embalaje.

En 2012, Bulgaria ha desarrollado un Concepto Nacional de Economía Social. Su visión es la de establecer un sector de ES operativo, que contribuya a la inclusión pro-activa de los grupos vulnerables, al empleo flexible y estable, y a una mayor cohesión territorial. En 2014 el Gobierno adoptará un plan de desarrollo de la Economía Social, que incluye medidas relacionadas con la sensibilización, la educación y la investigación, así como la formación de los grupos de interés. Además, se creará un grupo de trabajo permanente sobre la Economía Social y el emprendimiento social en el Ministerio de

Hechos y cifras
  • Economía Social (cooperativas, asociaciones y fundaciones), 600000 miembros
  • cooperativas: 2000, 500.000 miembros, 50.000 puestos de trabajo (50% con discapacidad). 4 uniones cooperativas nacionales. Activas en la agricultura y la producción
  • asociaciones y fundaciones: 9000, 1,7 millones de miembros, 60.000 personas voluntarias. Incluye 820 organizaciones no gubernamentales que prestan servicios sociales. Activas en los servicios sociales, la formación y la inserción laboral

El diálogo social en la economía social

El sector de la Economía Social participa en el diálogo social en los distintos niveles. Sin embargo no existe ningún mecanismo especial para el diálogo social en el sector de la economía social.Tiene que tratar de hacerse escuchar en las instituciones existentes.

En temas de Economía Social, el Consejo Central de la Economía y el Consejo Nacional del Trabajo consultan a federaciones de este sector tales como ConcertES y UNISOC.

A nivel regional, se han creado recientemente dos organismos dedicados a cuestiones de Economía Social: el Consejo Valón de Economía Social (Conseil Wallon de l’économie sociale) y en Bruselas la plataforma de concertación de la Economía Social (Plate-forme de la concertación de l ‘économie sociale).No obstante estas se ocupan principalmente de integración laboral en lugar de cuestiones más amplias relativas a la economía social, y, más que ser proactivas, dependen de la iniciativa ministerial.

El carácter específico de la Economía Social está marginado en el diálogo social. Para superar esto, la Economía Social debe construir posiciones comunes para el sector, dar a conocer sus buenas prácticas con el fin de superar la desconfianza y los prejuicios, y encontrar complementariedades entre la Economía Social y los sindicatos.

El diálogo social dentro de las empresas sociales a menudo revela la ideología participativa del sector, y casi todas estas empresas y las asociaciones tienen personas trabajadoras (y que no provienen de los órganos de gestión) en sus juntas directivas.Además, la gestión participativa depende de los valores de la dirección de la organización.belgium

Buenas prácticas

Los “chantiers” de la economía social de SAW-B

En 2009, la asociación Solidarité des Alternatives Wallonnes et Bruxelloises (Solidaridad de las Alternativas de Valonia y Bruselas Alternativas, SAW-B) puso en marcha el proyecto de construcción de la Economía Social (Chantiers de l’économie sociale) en Valonia. Su objetivo es organizar la participación de las personas empleadas en la gestión de los miembros de dicha asociación, es decir, pequeñas y medianas empresas sociales. Para pequeñas organizaciones con medios financieros débiles, la mutualización de las competencias y la ayuda de una organización que las asocia como SAW-B garantiza la participación efectiva de los trabajadores y trabajadoras. Las organizaciones de Economía Social participantes han notado el impacto positivo de esta formación realizada en su desempeño.

El diálogo social

El diálogo social tiene lugar a diferentes niveles y en diferentes contextos: tanto a nivel intersectorial federal como a nivel regional, sectorial y de empresa.

A nivel federal, tres instituciones son las responsables del diálogo social:

  • el Consejo Nacional del Trabajo (Conseil national du travail:CNT), órgano bilateral que asesora al Gobierno y al Parlamento sobre cuestiones sociales
  • el Grupo de los Diez, un órgano bilateral menos formal que elabora cada dos años los acuerdos interprofesionales que definen los derechos de todos los trabajadores beneficiarios de prestaciones sociales en el sector privado.
  • el Consejo Central de la Economía, que es consultado sobre cuestiones económicas

A nivel sectorial, las personas trabajadoras y las empresas están representadas en Comisiones Mixtas (CM), que negocian los convenios colectivos. La única CM que se puede clasificar como de “economía social” es aquella responsable de los Centros Especiales de Empleo o talleres protegidos.

En el ámbito empresarial, todas las empresas con más de 100 personas empleadas deben establecer un Comité de Empresa, y todas las empresas con más de 50 deben establecer un Comité de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Los convenios colectivos deben ser cumplirse en todas las empresas privadas, incluidas las empresas sociales, y se aplican a todos las personas empleadas en todas las ramas de actividad.

La economía social

La Economía Social ocupa una fuerte posición en Bélgica: representa el 10% del total del empleo remunerado, con 463.000 personas trabajando en 2010. El 95% de las mismas lo hace en asociaciones sin ánimo de lucro.El sector goza de exenciones de impuestos y está en auge: entre 2003 y 2010, el empleo remunerado en la economía social aumentó en un 65%.

Las tres regiones de Bélgica definen la economía social de una manera similar en términos generales ya que incluyen a las cuatro familias (cooperativas, asociaciones, mutualidades y fundaciones) así como a aquellas empresas que están registradas con un propósito social.

Hechos y cifras
  • cooperativas reconocidas: 670, 7.000 empleos (excluidas 25.000 cooperativas “falsas” no reconocidas por el Comité Cooperativo Nacional)
  • mutuas: 5 uniones nacionales, 13.000 empleos
  • asociaciones: 19.000, 440.000 empleos (equivalente a tiempo completo)
  • empresas con un fin social: 460, 5.500 empleos

Soluciones provenientes del diálogo social: todos ganan

  • Los sindicatos y la Economía Social en principio comparten valores basados en la primacía de las personas y la participación democrática. Para maximizar los resultados positivos, y abrir nuevos caminos para la acción conjunta, estos deben ser recordados y alentados;
  • las organizaciones federales de la Economía Social desempeñan un papel de orientación y apoyo crucial para sus empresas afiliadas;
  • en algunos países, las organizaciones de la Economía Social están plenamente reconocidas como interlocutores en la negociación de los convenios colectivos;
  • los sistemas de negociación colectiva multinivel ofrecen el mejor entorno para que los interlocutores sociales regulen las obligaciones de las empresas y aseguren los derechos de los trabajadores. Estos sistemas proporcionan a los trabajadores y trabajadoras estándares mínimos garantizados que no pueden reducirse en ulteriores niveles de la negociación, pero que sí pueden incrementarse y adaptarse caso por caso;
  • los niveles sectoriales y locales son otros ámbitos prometedores que ofrecen soluciones rentables basadas en el diálogo social, pues en estos niveles es más fácil desarrollar acuerdos a medida que proporcionen flexibilidad e innovación, al mismo tiempo que protegen los derechos de los trabajadores y trabajadoras, la calidad del empleo y la inclusión;
  • las empresas de Economía Social han demostrado capacidad de recuperación y solidaridad, manteniendo a menudo el empleo durante la crisis económica actual;
  • las empresas sociales tienden a beneficiar a las comunidades de acogida debido a su arraigo en las mismas;
  • una presencia sindical en las empresas sociales va en interés de toda la empresa ya que la representación de las personas trabajadoras concilia los intereses de los propietarios y de estas;
  • un diálogo social eficaz depende de la mutua fiabilidad y transparencia de los interlocutores y de la conciencia de su responsabilidad a la hora de dar forma a su relación – “Se necesitan dos para bailar un tango”;
  • una cultura de diálogo debe desarrollarse aún más. El diálogo social es un factor de innovación social que permite cubrir las necesidades sociales de manera efectiva bajo condiciones cambiantes.Las empresas tienen que ser más conscientes de aquellas soluciones para el incremento de la competitividad distintas de la reducción de los costes laborales. Los sindicatos y la representación del personal deben tener la posibilidad de jugar un papel más proactivo y concreto.
  • El cambio cultural implica también a las autoridades públicas, ya que están llamadas a desarrollar enfoques integrados, estableciendo prioridades, mejorando los recursos existentes y evitando cualquier riesgo de marginación.

Agradecimientos

El informe completo, que forma la base de esta publicación ha sido elaborado por un equipo de expertos y expertas internacionales coordinados por DIESIS y la CES.

Dorotea Daniele (DIESIS), Marina Mónaco (CES) y Gianluca Pastorelli (DIESIS) coordinaron la investigación y las piezas editadas 2 y 3.

Toby Johnson editó este informe resumido.

Los informes de los países fueron preparados por:

Bélgica: Pol Cadic y Denis Stokkink (Pour la Solidarité)

Bulgaria: Veselina Starcheva y Vesselin Mitov (Podkrepa)

Francia: Marina Monaco (CES) y Gianluca Pastorelli (DIESIS)

Italia: Simonetta Sorio (Elabora) y Salvo Leonardi (Associazione Bruno Trentin)

Polonia: Łukasz Komuda (FISE)

España: Francesc Abad (CONFESAL) y Paloma Arroyo (COCETA)

Suecia: Eva Ternegren (Coompanion)

Reino Unido: Toby Johnson (experto en Economía Social europeo)

Un agradecimiento especial a todas las personas provenientes del mundo de la investigación, la función pública y los sindicatos, los movimientos cooperativos y las empresas de Economía Social que han dedicado su tiempo (y su confianza) a las entrevistas llevadas a cabo en el marco de la presente investigación.

Diseño y maquetación: stand-alone.it / nicolabenetti.com

La responsabilidad recae exclusivamente en los autores y autoras de esta publicación. La Comisión Europea no es responsable de ningún uso que pueda hacerse de la información aquí difundida.

El informe

La Economía Social y el movimiento obrero comparten históricamente raíces y valores, por lo que la participación de los trabajadores y el diálogo entre las personas que representan a la dirección y al personal en algún sentido también se benefician de estos puntos en común. Sin embargo, las grandes diferencias con respecto a los sistemas institucionales y políticos en los distintos países de la UE hacen que en la práctica el alcance del diálogo social y la forma en que está estructurado varíen sobremanera.

Este informe detalla la naturaleza y el alcance de la Economía Social en ocho países europeos, así como examina las tradiciones y prácticas a través de las cuales se estructura el diálogo social en distintos niveles, describiendo además ejemplos de buenas prácticas. A continuación, analiza la relación entre el diálogo social, las condiciones de trabajo, la participación de los trabajadores y trabajadoras y la gobernanza democrática en las empresas sociales, prestando especial atención al sector de las cooperativas de trabajo. Se concluye con una serie de recomendaciones dirigidas a los y las responsables político y políticas a nivel nacional y europeo. Éstas establecen las condiciones para lograr soluciones beneficiosas para todos mediante un diálogo social mejorado en la Economía social, en beneficio de las personas trabajadoras, las empresas y la ciudadanía europea.

El Proyecto

El proyecto MESMER ha analizado la economía social y las empresas sociales desde la perspectiva del diálogo social como método para combinar las diferentes demandas y prioridades de todos los actores involucrados en las diferentes dimensiones de este especial entorno económico. De hecho, las empresas sociales y la Economía Social son ámbitos pertinentes para la mejora del diálogo entre los interlocutores sociales, dado su potencial para fomentar el empleo y la inclusión en el mercado laboral.

Han participado en el proyecto y colaborado de manera muy concreta en las actividades y resultados obtenidos, distintos tipos de entidades. A saber: DIESIS (líder del proyecto), la CES (Confederación Europea de Sindicatos, UE), Social Economy Europe (UE), CGM (Consorcio de Cooperativas Sociales italiano), COCETA (Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado), CONFESAL (Confederación Empresarial de Sociedades Laborales de España), ELABORA (Cooperativa italiana), Associazione Bruno Trentin (IT), Legacoopservizi (Federación de Cooperativas de Servicio perteneciente a LEGACOOP, Italia), Legacoopsociali (Federación de Cooperativas Sociales perteneciente a LEGACOOP, Italia).Todas los productos del MESMER están disponibles en el sitio web del proyecto (www.mesmerproject.eu).

Datos Clave

  • La Confederación Europea de Sindicatos: 85 confederaciones sindicales nacionales provenientes de 36 países, además de 10 federaciones sindicales europeas y 60 millones de miembros.
  • Los Interlocutores Sociales Europeos, organizaciones interprofesionales que representan a los interlocutores sociales en las relaciones laborales y en el diálogo social europeo a nivel interprofesional (artículos 154 y 155 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). A saber:
    • Empresas: Business Europe (Confederación de Empresarios Europea), Asociación Europea del Artesanado y de las Pequeñas y medianas empresas (UEAPME de sus siglás en inglés),Centro Europeo de Empresas Públicas y que proporcionan Servicios Públicos (CEEP de sus siglas en inglés).
    • Sindicatos: la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Eurocadres (Consejo Europeo de Profesionales y Personal Directivo) y la Confederación Europea de Ejecutivos y Personal Directivo (CEC de sus siglas en inglés) como parte de la delegación de la CES.
  • Acuerdos Marco Europeos:
  • Otros grupos socio-profesionales que representan intereses específicos o sectoriales (no reconocidos por el diálogo social de la UE):
    • Economía Social: Social Economy Europe (Economía Social Europa o SEE de sus siglas en inglés), Cooperatives Europe (Cooperativas Europa), Asociación de Mutuas y Cooperativas de Seguros en Europa (AMICE de sus siglas en inglés), Asociación Internacional de la Mutualidad (AIM), Comité Europeo de Asociaciones de Interés General (CEDAG de sus siglas en francés), Red Europea de Empresas de Inserción (ENSIE de sus siglas en inglés) y el Centro Europeo de Fundaciones (EFC de sus siglas en inglés).
  • La economía social en la UE: dos millones de empresas y catorce millones y medio de empleados y empleadas.

La Economía Social se encuentra en el centro de los impulsos de la Unión Europea para encontrar soluciones innovadoras y emprendedoras a los problemas económicos y sociales actuales. Se trata de un jugador clave en lo que respecta al crecimiento sostenible, la innovación, más y mejores empleos, la inclusión social y la cohesión territorial.

La economía social

Las empresas y organizaciones de la Economía Social son actores económicos y sociales presentes en todos los sectores de la sociedad creadas con el objetivo de satisfacer las necesidades de la ciudadanía. Sobre todo, se caracterizan por su finalidad: una manera diferente de hacer negocios que asocia continuamente el interés general, el desempeño económico y el funcionamiento democrático.

Normalmente toman la forma de cooperativas, mutualidades, asociaciones y fundaciones. Algunas empresas sociales utilizan estructuras de sociedades comerciales convencionales, pero en sus estatutos incorporan los principios de la economía social. Desde que desarrolló su forma organizada en el siglo XIX, la economía social ha crecido hasta abarcar aproximadamente el 6,5% de la economía de la UE. En términos de empleo, creció un 26% entre los años 2003 y 2010.

El diálogo social

El diálogo social es una parte fundamental del modelo social europeo. Abarca las discusiones, negociaciones y acciones conjuntas llevadas a cabo por los interlocutores sociales. El diálogo social implica discusiones y negociaciones entre patronal y personas empleadas, llevadas a cabo como parte de un sistema más o menos formalizado dirigido a influir o decidir asuntos relacionados con el trabajo. Estos asuntos incluyen salarios, condiciones de trabajo, la contratación y el despido, las reducciones de personal, el respeto de los derechos humanos (por ejemplo, la no discriminación) y en algunos casos cuestiones sociales más amplias.

El mismo engrasa los engranajes de la empresa, alinea los intereses de empresarias y personas empleadas, y proporciona el mecanismo para evitar o neutralizar las causas potenciales de conflicto antes de que se conviertan en un posible conflicto colectivo laboral.

Por encima de todo, permite que la economía europea avance, con la ayuda activa de sus actores económicos y su fuerza de trabajo. Es parte de un clima político que responde a la necesidad de una mayor democracia económica, en la que todos los actores colectivos puedan contribuir de manera creativa a la construcción de una economía social de mercado inteligente, sostenible e inclusiva.

Las empresas de Economía Social tienen un papel específico que desempeñar en el logro de los objetivos de la estrategia Europa 2020 para la creación de una Europa inteligente, sostenible e inclusiva. Para esto es necesario encontrar el equilibrio adecuado entre los objetivos económicos y los objetivos sociales, que también pertenecen a su misión original, con respecto tanto a sus trabajadores y trabajadores y a las comunidades que las acogen. Tienen una larga historia de trabajo junto a los sindicatos en cuestiones relativas al empleo, la innovación, la educación, la inclusión social, la igualdad y la sostenibilidad medioambiental.

El proyecto trató de identificar aquellas vías que permitan colaborar a ambos movimientos con el fin de avanzar hacia una economía de mercado que también promueva el desarrollo social. Si se da el apoyo de los poderes públicos, tal colaboración puede producir soluciones integradas para los complejos problemas económicos que funcionen dentro de limitaciones legislativas complejas.La innovación social dirigida a aumentar la participación y la democracia económica beneficia a las empresas, los trabajadores y trabajadoras y la sociedad por igual.

Esta colaboración se basa no sólo en sistemas estructurados de diálogo y negociación colectiva entre patronal y trabajadores y trabajadoras, sino también en una cultura y un conjunto de valores comunes.

Las conclusiones son las siguientes:

 

  • El diálogo social es la base para la mejora de la democracia industrial y económica a través de la promoción de la participación, la responsabilidad mutua y el compromiso en las empresas y en la comunidad (con un papel importante para las autoridades públicas).
  • Los sindicatos y la Economía Social comparten valores comunes que deben ser recordados:estos incluyen dar prioridad a las personas, la confianza en la participación y el respeto de las disposiciones legales, estatutarias y de negociación colectiva. Pueden dar lugar a empleos de calidad, condiciones de trabajo dignas, métodos participativos e incluyentes, y aspiraciones de flexibilidad e inclusión.
  • La mayoría de las organizaciones cooperativas representativas pueden desempeñar un papel importante a la hora de asesorar, orientar y garantizar el cumplimiento de la legislación. En Italia y Bélgica están plenamente reconocidas como interlocutores sociales y por lo tanto participan en el establecimiento de las normas, con resultados positivos.
  • Los sistemas de negociación multi-nivel parecen más propensos a producir resultados efectivos: permiten el establecimiento de marcos de aplicación general de las normas y de estándares mínimos garantizados, al tiempo que permiten una mayor flexibilidad y concreción en niveles inferiores de negociación (empresa y / o local), donde la definición de acuerdos a la medida, diseñados caso por caso, pueden responder mejor a las necesidades específicas de la empresa, las personas trabajadoras y la comunidad.
  • En las cooperativas de trabajo, los sindicatos actúan en interés del conjunto de la empresa, tanto de las personas socias como de las no socias. Esta acción puede cerrar la brecha entre las prerrogativas en materia de participación de las personas socias y de las no-socias, quienes no tendrían acceso a la asamblea cooperativa.
  • Al mismo tiempo, los sindicatos asisten y representan los intereses de las personas socias, y por lo tanto se comprometen a crear las condiciones para que las decisiones de la empresa sean tomadas por una asamblea de personas socias que realmente estén verdadera y substancialmente cualificadas e implicadas, y que, por tanto, sean plenamente conscientes y responsables en el desempeño de su papel en la toma de decisiones. De esta manera, la expresión de la cogestión típica del modelo cooperativo es puede calificarse de genuina.Bajo ciertas condiciones y circunstancias, los sindicatos, desde la comprensión de estas restricciones voluntarias, negocian con los órganos de gestión de la cooperativa las medidas y los términos que permitan poner en práctica las decisiones de la asamblea.
  • En tiempos de crisis, la mayoría de las cooperativas han demostrado un alto grado de resiliencia, y muchas han logrado preservar sus puestos de trabajo, aunque sea a costa de las participaciones en el capital de las personas socias.
  • Esta capacidad trabaja en beneficio de las comunidades locales en las que están inmersas las empresas de Economía Social.
  • La participación ha producido mucha innovación social, aunque todavía no a gran escala.Esto podría mejorarse, garantizando procedimientos de participación generalizados y sustanciales.Lo que ayudaría a crear una cultura de conciencia y responsabilidad, en la que las relaciones laborales pueden ser reorientados para equilibrar las fuerzas de la globalización con el desarrollo local. Para este fin, la educación puede ciertamente ser útil en ambos lados.

Se requiere un cambio cultural por parte de:

  • las empresas, que deben perseguir la competitividad teniendo en cuenta el bienestar de las personas trabajadoras, especialmente las desfavorecidas. Las organizaciones cooperativas están llamadas a preservar y promover sus valores genuinos a través de verdaderas acciones de orientación dirigidas a sus empresas afiliadas;
  • los sindicatos y la representación de los trabajadores y trabajadoras, que deben tener la posibilidad de jugar un papel más activo y concreto en la búsqueda de soluciones ad hoc;
  • los poderes públicos en cuanto a que fijen las prioridades, proporcionen recursos y prevengan los riesgos de marginación.
  • repensar el espacio para el diálogo social, por ejemplo, mediante el estudio de vías basadas en la experiencia del diálogo social sectorial (también a nivel europeo)
  • aumentar el diálogo social a nivel de empresa y local, en articulación con el diálogo social nacional
  • permitir aumentar a los interlocutores sociales su participación en las empresas y en el ámbito local.

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